La importancia de nuestro entorno durante el COVID

por | Coronavirus y nutrición, Estilo de vida saludable

Podría tratar de escribir un artículo que realzase algún alimento cuyo nutriente fuera importante para mejorar la salud ante la amenaza que hoy en día suponen el COVID. En cambio, me parece importante hablar del conjunto de acciones que está en nuestra mano para la mejora de la salud en una época donde nuestras decisiones están más limitadas. Este artículo nace más de la experiencia que he podido acumular desde marzo de este año que del conocimiento que he adquirido estudiando nutrición.

Quien ha ejercido esta profesión sabe de la importancia que tiene el entorno en cualquier proceso alimentario, ya sea nuestro objetivo una pérdida de peso, un aumento del mismo o tratar cualquier patología que pueda tener una solución a través de la alimentación. El entorno, en todos los casos, es clave en el proceso de alcanzar nuestro objetivo. Desde marzo, nuestro entorno, en general, ha estado altamente condicionado de forma externa. El resultado de este condicionamiento ha derivado en algunos puntos que han sido relevantes a la hora de trabajar los objetivos que todos nuestros pacientes tenían:

  • La actividad física durante el confinamiento se ha visto enormemente reducida. La movilidad ya estuvo restringida y, en casa, en muchos casos se ha vuelto complicado hacer ejercicio o mantener la rutina que teníamos previa a este suceso. Incluso posterior al confinamiento vemos como la actividad física ha podido estar limitada por el cierre de centros deportivos, así como su limitación de aforo en otros casos. 
  • El estrés, en muchos casos, se ha podido disparar. El teletrabajo a priori ha podido ser cómodo, pero lidiar con otros deberes ha podido aumentar el mismo. En otros casos, hemos tenido que afrontar pérdidas de empleo, reducciones de salarios y otros acontecimientos que han dificultado nuestra salud mental.
  • El descanso también se ha visto muy limitado, por influencia directa con el aumento de estrés y con la falta de actividad física, al menos en algunos casos.
  • Es cierto, que por otro lado, la alimentación ha sido un factor que se ha podido potenciar, ya que en cierta parte, las decisiones alimentarias han dependido de nosotros al verse reducida nuestra actividad social. 

En definitiva, vemos cómo factores que influyen en nuestros objetivos alimentarios se han visto alterados desde fuentes externas. Y aunque no debemos exculparnos del todo a nivel individual, sí tenemos que ser conscientes de que esta situación nos ha condicionado independientemente a nuestra voluntad.

El objetivo de este post, que a algunos en este punto os ha podido parecer algo pesimista (tranquilos, no es el caso) es invitaros a reflexionar y a realizar un ejercicio de análisis crítico. ¿Qué significa esto? Es algo que suelo hacer con quienes venís a consulta. Antes hemos enumerado una serie de factores que, en mi opinión, suelen ser el “big four” en materia de salud: la actividad física, el estrés, el descanso y la alimentación. El análisis crítico consiste en separar estos cuatro puntos y preguntarnos en cada uno de ellos lo siguiente:

  • ¿Qué considero que está fallando?
  • ¿Qué quiero mejorar?
  • Y la pregunta del millón: ¿cuándo puedo mejorarlo? Esta última pregunta me parece más importante que el cómo puedo mejorarlo.

Este año 2020 nos está condicionando en muchas facetas de nuestra vida. Es por ello que, frente a los cambios que queremos hacer, tenemos que ser lo más realistas posibles de cara a no generar frustración ni culpabilidad en nuestros actos. Es muy común proponernos cuotas altas en nuestros objetivos y luego, al tener un entorno convulso que nos complica cumplir con dicho objetivo, generar una frustración alta. Es por esto mismo que, por medio de este post, os invito a pensar tranquilamente qué cambios queremos hacer y tratar de evaluar la posibilidad de que sea lo más realista y gradual posible. Estudiar nuestro entorno y cómo éste nos afecta es importantísimo en cualquier cambio que nos propongamos.

Igual de importante es tener en cuenta este hecho a la hora de trabajar en consulta. Considero que es parte de la metodología para ayudar a cualquier persona a generar un cambio en materia de alimentación. Más allá de los clásicos enfoques (uso del menú, control calórico, distribución de los macronutrientes) es útil tratar de consensuar cómo de realistas vemos los cambios que tenemos que hacer para alcanzar nuestros objetivos.

Este aspecto es algo que nos tomamos muy en serio en el centro Realfooding. Si estás interesado/a en trabajar para mejorar la alimentación no dudes en pedirnos ayuda. Siempre tendremos en cuenta vuestro entorno y cómo éste os condiciona.

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