Cuando decidimos iniciar un estilo de vida saludable, tendemos a hacer una división de los alimentos que consumimos: por un lado, los alimentos “aptos” o “permitidos” y, por otro, los “no aptos” o “prohibidos”. 

Es un pensamiento que hemos interiorizado desde hace mucho tiempo y, aunque en principio este pueda parecer un planteamiento lógico y es a lo que estamos acostumbrados, la realidad es que este enfoque, lejos de ser efectivo, puede traer muchas consecuencias negativas, provocando en la mayoría de los casos una mala relación con la comida. 

Paradójicamente, el hecho de prohibirnos cierto tipo de alimentos, suele causar un efecto contraproducente: aumentar nuestro deseo hacia ellos. Es lo que se conoce como deprivación hedónica, y las personas que se someten a dietas demasiado restrictivas, acaban desarrollando una gran ansiedad hacia estos alimentos.

Llegados a este punto, es muy común entrar en un bucle en el que nos restringimos y nos prohibimos totalmente alimentos que consideramos malsanos hasta que no aguantamos más, y rompemos con el periodo de restricción comiendo de forma compulsiva dichos alimentos. Esto suele provocar un sentimiento de culpa que desencadena un nuevo periodo de restricción, volviendo a entrar en el bucle de forma indefinida.

Además la prohibición de alimentos trae más consecuencias negativas, como por ejemplo:

  • Asociar los alimentos prohibidos con una sensación de libertad o recompensa.
  • Tener un mayor número de pensamientos sobre estos alimentos. Ya que, al prohibirlos, estamos focalizando nuestra atención en ellos.
  • Potenciar la mentalidad “todo o nada”. 
  • Desarrollar un sentimiento de culpa cada vez que se consume un alimento prohibido, lo que contribuye a un malestar emocional de la persona. 

Como has podido leer hasta aquí, prohibirnos alimentos sólo nos hace entrar en un estado mental de privación, y nuestra respuesta natural -tarde o temprano- será rebelarnos ante esa negación de libertad autoimpuesta, comiendo en exceso esos “alimentos prohibidos” cuando ya no podamos más. 

Es importante entender que este comer en exceso no se hace tanto por disfrutar de estos alimentos prohibidos, sino más bien como un acto de rebelión para reclamar nuestra libertad de elección de alimentos

CAMBIO DE ESTRATEGIA

Si has experimentado este planteamiento prohibitivo sobre tu alimentación alguna vez, es hora de dejarlo atrás y aplicar un enfoque mucho más efectivo y sostenible a largo plazo.

Para ello, es imprescindible aplicar cierta flexibilidad en nuestra alimentación, siendo conscientes de que somos libres de consumir cualquier alimento. Simplemente, tenemos que hacerlo siendo coherentes con nuestro objetivo de alimentación saludable.

En este sentido, lo ideal es basar nuestros hábitos de alimentación en comida real. Pero sin que ello suponga renunciar a nuestros alimentos favoritos o realizar vida social, aunque ello conlleve el consumo de alimentos menos nutritivos. 

En ningún estilo de alimentación se tiene que prohibir alimentos si no hay una causa mayor, aunque sí moderar el consumo de algunos alimentos que no deben entrar a forma parte de nuestra alimentación diaria. 

La obsesión que genera el saber que ‘’no podemos’’ tomar algo al final desemboca en todo lo ya dicho anteriormente, mientras que en el marco de la flexibilidad nuestro organismo sabrá aceptarlos y volver a demandarnos alimentos y nutrientes necesarios para nosotros y continuar con nuestros hábitos saludables.

Una de las principales tareas de los dietistas-nutricionistas, así como del equipo de psicología, es precisamente educar al paciente para que sea capaz de encontrar ese equilibrio saludable en los alimentos que decide consumir, sin llegar a ninguno de los extremos: el extremo de la restricción excesiva, y el extremo de un abuso de las concesiones. 

El objetivo final es que la persona adquiera una educación alimentaria para sentirse libre y responsable de su estilo de vida, dejando atrás esa sensación de ser “prisionero” de una dieta concreta. 

Escrito principalmente por Marta (@Cocoapoco_) y revisado y complementado por Maca 

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